ARTE

Antonio Berni: Juanito y Ramona

La muestra permite reencontrarse con la obra de un pintor que experimentó casi todos los estilos y tendencias del siglo XX con tanta flexibilidad como compromiso: informalismo, pop art, objetualismo, surrealismo y realismo social.


Por Belén Coluccio
 

Del  31.10.2014  al  23.02.2015
Malba. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Av. Figueroa Alcorta 3415. 



En el último tiempo, las grandes muestras propuestas por Malba se parecen mucho más a una fiesta que al solemne y snob prototipo de un museo de arte contemporáneo: lleno de familias y personas de todas las edades; se escuchan risas, comentarios, pasos acá y allá. Esta vez, los anfitriones de la fiesta  son Antonio Berni, Juanito Laguna y Ramona Montiel.  La cita es en ese innovador museo que desde 2001 se construyó no sólo en un lugar físico y simbólico dentro del circuito cultural de Buenos Aires, sino que abrió un espacio de reivindicación del arte latinoamericano y argentino desde una mirada actual, innovadora, pedagógica y también marketinera. Malba surge de una colección privada que decide mostrarse y generar redes con otros museos del mundo y con otras colecciones privadas. Las gestiones de  préstamos y comodatos que permiten ver en el país, muchas veces por única vez,  obras- hito de  nuestra historia artística. 

La muestra Antonio Berni: Juanito y Ramona, que se presenta actualmente, sigue esta línea y reúne una cantidad de obras pertenecientes a muy diversas colecciones,  lo que nos permite completar el conocimiento de este héroe del arte argentino. 

El recorrido planteado por los curadores Mari Carmen Ramírez y Marcelo Pacheco  es acertado, dinámico y ordenado.  Las obras son en su mayoría de grandes dimensiones, lo que hace que, como espectadores, nos encontramos involucrados cuerpo a cuerpo con esos personajes y sus historias. Enseguida generamos empatía con ellos, compartimos el mismo modo de vida.

Berni es un artista que nos abre la puerta del arte contemporáneo. Su obra  intimó con casi todos los estilos y tendencias que se iban presentando a lo largo del siglo* con tanta flexibilidad como compromiso: informalismo, pop art, objetualismo, surrealismo, realismo social, etc, etc… Aún cuando se volcó hacia una investigación sobre los aspectos materiales de la obra (como puede verse los paneles que inician la muestra) Berni  nunca abandonó del todo la cualidad representativa y documental de la imagen.   Eso que se cuenta nos permite trazar un puente entre un tipo de expectación tradicional, en la cual esperamos encontrar un tema sobre el cual la obra nos habla con un lenguaje formal más o menos reconocible, y la expectación que exige el arte contemporáneo, al menos desde el informalismo en adelante, una atención a la realidad material de la obra y  su elocuencia.  Lo material es  “todo lo que hay”  y constituye en sí mismo un contenido. Berni nos lleva amablemente a cruzar la puerta de esa comprensión,  en el tránsito entre lo  representado  y lo presentado.

Por otro lado, a causa de esa voracidad de estilos y tendencias, Berni experimentó con diversas técnicas y formatos, y los expuso con mucha claridad. Es una buena oportunidad para interiorizarnos con la factura de la obra. Especialmente interesantes son los xilograbados y los xilo-collages (técnica “inventada” por Berni) de los cuales se muestran no solo las impresiones sino los tacos. La pregunta ¿Cómo lo hizo? ronda el recorrido y podemos descubrir las respuestas aguzando el ojo y censurando al tacto, que todo el tiempo quiere desobedecer la prohibición de tocar las obras.

Otro hecho curioso es que gran parte de las obras están realizadas con materiales de desecho muchos de los cuales hoy, pasarían por objetos vintage: desechos industriales u objetos que ya no son parte de nuestra cotidianidad inmediata, por ejemplo, bobinas de hilos de coser.  La falta de reconocimiento de los mismos genera una sensación muy distinta de la que debe haber generado hace cuarenta o cincuenta años, fecha de creación de las obras. El desconocimiento  alimenta el imaginario de las generaciones jóvenes y alumbra la memoria de más viejos. La obra abre el arcón de los recuerdos y nos arrastra hacia otro tiempo histórico posible, o tal vez, fantasioso. 

 

 

 

 

Y  sin embargo si hay algo que es actual en esta muestra es el contenido. Los tópicos subterráneos que sostienen la muestra estuvieron especialmente presentes en la agenda social y mediática de este año. Ahora, resuenan desde esos enormes paneles y logran la reflexión del público: el problema de la urbanización de las villas, la estigmatización de los niños y jóvenes como delincuentes en la serie de Juanito Laguna; las redes de trata, su estrecha relación con las corruptas esferas de poder y con los mandatos sociales impuestos a las mujeres en la serie de Ramona. Las obras de Berni no emiten juicios de valor ni denuncian explícitamente ninguna situación. Se muestran como tales frente a nuestros ojos, son invitación de vivencia.  Como explica Didi-Huberman, ante la obra de arte siempre estamos ante el tiempo,  ante un presente que siempre esta reconfigurándose en el ojo de quien mira, ante un montaje de tiempos heterogéneos.**  

La muestra es sumamente atractiva, dinámica, colorida. Por momentos, cómica, ingeniosa, por momentos monstruosa, angustiante. Berni se queda todo el verano, lo cual lo hace una cita ineludible para, además, aprovechar  el aire acondicionado del Malba. 



* Para leer un poco más sobre la obra de Berni, recomiendo el  artículo que está en la página del Centro Virtual de Arte Argentino, que tiene además buenas reproducciones de sus obras: http://cvaa.com.ar/02dossiers/dossiers.php
** Didi Huberman. Ante el tiempo. Apertura. La lectura de este texto, además de estar bellamente escrito, puede ser un gran complemento para acercarse  una lectura sensible y pensante de cualquier obra de arte.