SOCIEDAD



Favelas sin mundial ni carnaval: la nueva bossa nova brasileña


Por Alfredo Grieco y Bavio

Desde Porto Alegre

 

Más gente que los Rolling Stones esperan que convoque el papa Francisco I en la playa de Copacabana para cerrar las Jornadas Mundiales de la Juventud católica que se desarrollarán en Río de Janeiro la semana próxima, entre el 23 y el 28, mientras Brasil vive la mayor ola de protestas y manifestaciones democráticas del siglo XXI. Como estrella de rock en la primer performance gratuita en América Latina de su pontificado, Jorge Bergoglio amenaza con tener todavía más éxito en el balneario carioca que Mick Jagger, quien en el concierto de 2006 reunió un millón y medio de personas. 

 

DISPAREN CONTRA EL PAPA

La visita papal también vence en otro rubro al más célebre grupo de rock viviente: genera más inquietudes de seguridad que el festival de Altamont. La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) prevé específicamente que las actividades papales se verán interrumpidas por manifestaciones civiles que ya están previstas y organizadas por internet; alguna de ellas, como el “besatón” gay, no significaría una amenaza para el líder de los Stones. 

 


BBB

El ministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, anunció que todas las redes sociales serán vigiladas, y todos los sitios de los manifestantes. Y ordenó el envío de tropas y policías para Río y para el santuario de Nuestra Señora de Aparecida -el Luján, el Caacupé, el Copacabana brasileño, en el estado de San Pablo-, donde también peregrinará el Papa. La televisión brasileña difunde las imágenes de las bodegas atiborradas con los barriles de cientos de litros y litros de vino tinto abocado, listos ya para ser abiertos, y bebidos de a sorbitos los líquidos, en los centenares de misas que concelebrará el pontífice. Preventivamente, pareciera, los tribunales decidieron la semana pasada que el test de alcoholemia no basta para secuestrar un vehículo, ni siquiera para decidir que su conductor está borracho -los diarios anuncian así el principio del fin de la Ley Seca, que ha puesto un freno importante a la noche brasileña. 


UN MARACANAZO PERFECTO

Si los rusos siempre confiaron en los fríos de su país (el general ‘Invierno’) como mejor arma para derrotar a los ejércitos invasores, el gobierno brasileño tuvo fe en que los ardores del triunfo deportivo apaciguarán a las masas. Los hinchas esperaban coronar los éxitos de la Selección Nacional en la Copa Confederaciones con una fiesta en su templo del fútbol, el Maracaná. Tanto dentro como fuera del mítico estadio había peligros agazapados que amenazan con arruinar el sueño de la verdeamarela. El riesgo mayor provenía de las protestas populares que sin que les opusieran frenos o barreras efectivas recorren el país desde hace más de un mes. Con motivo del fútbol, y en su propio ámbito, una escalada de violencia arreció en Belo Horizonte, con los violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías durante el partido en que Brasil pasó a la final tras derrotar por 2-1 a Uruguay en el también mitológico estadio Mineirão. 


LA PELOTA NO SE MANCHA

En lo estrictamente futbolístico, varios analistas advierten que el masivo apoyo de la "torcida" brasileña a la selección nacional, tras las cuatro victorias consecutivas en la Confederaciones, podía haber desaparecido si los dirigidos por Luiz Felipe Scolari sufrían una derrota humillante en el partido decisivo. Los jugadores de la "seleção" no ignoraron los riesgos, pero prefirieron concentrarse en la final deportiva antes que en las alternativas de la protesta. El triunfo fue un santo bálsamo, menos sagrado que el manto que significará la visita papal. 

 

BRASIL A LA BAJA 

La contracara del milagro brasileño y las causas del descontento popular empiezan a salir  a la luz. El Banco Central de Brasil revisó a la baja la previsión de crecimiento económico del país para 2013, que pasó de 3,1 a 2,7%, al tiempo que elevó tres décimas la inflación prevista (de 5,7 a 6%), según consta en el Informe Trimestral de Inflación (RTI). Por su parte, el mercado financiero es un poco más pesimista que el Banco Central en relación con el crecimiento económico, pero más optimista respecto al aumento de precios. Según analistas de las principales entidades bancarias consultados semanalmente por el banco, la expansión económica en 2013 será de 2,46%, y la inflación de 5,86 por ciento. La contención de la inflación y el impulso al crecimiento económico han sido en 2012 y lo que va de 2013 las principales batallas que ha dado el gobierno de la presidenta Rousseff. Los avatares últimos de esta guerra, que ha derivado en la crisis política mayor de la democracia brasileña en el siglo XXI, aún están por verse. 




UN SIGLO Y MEDIO

El viernes 12, después del Día Nacional de Lucha, dos viejas periodistas se encuentran. La más famosa es Lygia Nunes, mítica cronista del Corréio do Povo. Entre Lygia y Helena Dorfman suman más de siglo y medio. Hablan del día anterior en Brasil, cuando hubo paro total, sin correos, sin internet incluso, calles y plazas tomadas: 

 

  -Não foi nada, NÃO. Nada, NADA! Meio greve, meio feriado. Você lembra do suicídio do Vargas, Helena?

  -Lembro, lembro.

  -No 54, não é?

  -Agosto.

  -Isso foi quebra-quebra. Revolução não, mais ISSO foi quebra-quebra demais. A cidade foi lotada de vagabundos. Mais Porto Alegre não e cidade. Buenos Aires É cidade…

En comparación con los acontecimientos revolucionarios del siglo XX, las reformas pedidas en el XXI les parecen poco. Lygia parece citar a Hegel, el prólogo de la Fenomenología del Espíritu: Cuando vemos con qué nos conformamos, nos damos cuenta del abismo que hemos perdido.