EDITORIAL



Acróbatas del sentido


 

Invisibles es una revista literaria sobre cosas. No está hecha por escritores y mucho menos por profesionales de la palabra. Resulta difícil explicar algo que aún no se sabe qué es ni hacia dónde va, y el primer número de una revista es exactamente eso: nada. O con más precisión: una sumatoria de ideas torcidas, pensamientos individuales, percepciones, caos y ansiedad.  Pero creemos que no hay mejor forma de debutar si no se ignora un poco aquello que se está haciendo. 

Una revista literaria debe plantearse, en el debut, su relación con los lectores, su posición dentro del campo cultural y su relación con otras revistas. También debería preguntarse, o al menos definir, aunque más no sea borrosamente, su función dentro de un sistema tan disfuncional como la producción de revistas culturales en este contexto determinado. Afortunadamente, ninguna de esas cuestiones fue planteada por los “responsables” de esto ni nos hemos desvelado más de una noche por ello, aunque sí nos hemos desvelado por otros motivos. En todo caso, habrá que preguntarse en el futuro acerca de lo que es y de lo que hubiera debido ser o nos gustaría que sea. Pero el futuro no existe.

Se sabe que el campo cultural es un conjunto de fuerzas en tensión.  Esa tensión la ejercen los actores que integran el sistema y definen los modos de reconocimiento, consagración y difusión de las obras. La naturaleza de ese campo no es necesariamente ajena a las leyes del mercado. Nosotros quisiéramos ser ajenos a todo eso si al menos fuera posible hacerlo. 

De modo que nos dedicamos ciegamente a esta pasión ingrata del trabajo y el sufrimiento, con la esperanza de encontrar en el talento ajeno una forma de justificar nuestra absoluta falta de genio. Insistiremos en esa línea: darle visibilidad a esas voces que no han tenido un espacio donde hacerse oír, sin dejar de ser, por eso, menos invisibles.