RESEÑA

El extraño mundo de Lovecraft

H.P.Lovecraft, la disyunción en el Ser, de Fabián Ludueña Romandini, es un ensayo revelador en el que se analiza la obra de uno de los mayores exponentes del horror moderno desde la filosofía y contra la filosofía.

 

Por Nicolás Ledesma 


H.P.Lovecraft, la disyunción en el Ser
Fabián Ludueña Romandini
Hecho atómico ediciones, 2013

 

En este acercamiento a la obra de Lovecraft desde la filosofía, su autor, Fabián Ludueña Romandini, parte de una hipótesis singular: la filosofía como disciplina ha cumplido su ciclo histórico y atraviesa un período de cesura epocal, entre otros factores, por un cuestionamiento radical a sus pretensiones de verdad y porque hace muchos siglos que ha muerto el último filósofo. De modo que una posibilidad para mantener vigente su función “en nuestra época sin filósofos” es ponerla en relación con otra disciplina. Por eso, el autor sostiene que “cuando la filosofía florece, lo hace contra la literatura o tomándola como aliada privilegiada”. H.P.Lovecraft, la disyunción en el Ser es entonces una investigación que toma a la literatura como aliada para iluminar ciertas zonas de la obra de Lovecraft, sin caer en la perspectiva de la crítica literaria, pero abriendo interrogantes que una perspectiva filosófica puede plantear.

Este breve pero bien documentado ensayo se compone de tres capítulos y un epílogo. En el primero de ellos se analiza el intento de Lovecraft de revivir el Mito en el siglo XX; en el segundo se profundiza en la dimensión onírica del autor de “La llamada de Cthulhu”; y por último, reflexiona en torno a la noción de «sujeto» que el escritor norteamericano ha plasmado en su obra narrativa.

Según el autor, el acervo mitológico en la obra de Lovecraft no produce ningún conocimiento sobre el hombre sino que, además, es la puerta para su aniquilación. De ahí que, su extinción no signifique el final del mito, como propone Lévi Strauss, sino que es la condición trascendental para el surgimiento de una nueva mitología: “la mitología que viene después de la muerte del último mito humano”. El hombre es sólo un “accidente del azar cósmico” cuyo final presupone el surgimiento de las fuerzas que se ocultan en el centro esotérico del mundo. Los relatos “En las montañas de la locura” y “El morador de las tinieblas”, entre otros, desarrollan esta idea de la post mitología lovacraftiana que, de acuerdo con Romandini, supone un desafío para la filosofía pensar el poder como un elemento exógeno a la naturaleza humana y considerarlo una expresión disminuida de las potencias naturales del cosmos.

 

En el segundo capítulo, «Oniarquía y geometrías del infinito», se analiza la función del sueño (en relatos como “El horror de Dunwich” o “Los sueños en la casa de la bruja”) en tanto vehículo que conduce al sujeto a una dimensión primitiva que lo pone en contacto con los vestigios de una experiencia y un pasado prehumanos. La teoría del sueño de Freud, según el autor, no tendría relación con la concepción onírica de Lovecraft, más cercana a la interpretación de Carl Jung, para quien el sueño permite conocer la facultad simbolizadora del hombre a través de los arquetipos. El punto de contacto estaría dado por una idea compartida acerca de que los sueños son vestigios antiguos que “tienen un origen parcialmente humano pues dependen también de los procesos de la Naturaleza”. Así, los arquetipos, tal como se lee en «El horror de Dunwich», “están dentro de nosotros y son eternos […] Se remontan hasta antes de que existiera el cuerpo humano”. No obstante, el umbral que se abre con el sueño, no significa que se trate de un territorio pacífico, por el contrario, para el autor, los sueños albergan a las potencias de la anarquía y representan el bastión político último sobre el que descansan todas las aspiraciones de las criaturas cósmicas que pueblan el universo literario de Lovecraft. De acuerdo con este planteo, Romandini sostiene que el desafío de la filosofía consiste en volver a pensar el sueño más allá del síntoma y los complejos propiamente humanos, así como también, pensar el espacio con otras categorías que no sean las de la física moderna, y que puedan dar cuenta de un espacio infinito, fuera de las leyes que conocemos, tal como se representa en la obra del autor de Providence.

Por último, se desarrolla una teoría del sujeto en la obra de Lovecraft a partir de la lectura del relato “La sombra más allá del tiempo”. Allí se produce una dislocación temporal del protagonista que vive en una época y su mente proyecta visiones de otros tiempos. Esa subjetividad escindida que no está determinada por una experiencia personal, ni anclada en un tiempo definido ni en un espacio preciso, está constituida por su  capacidad para tomar posición, simultáneamente, en cualquier cuerpo del pasado o del futuro. Ya que en Lovecraft, la subjetividad es prehistórica, posthistórica e intemporal, se proyecta más allá del propio cuerpo, y se deja hablar por otras entidades, como Yog-Sothoth, que se ocultan en los oscuros abismos del cosmos.

H.P. Lovecraft, la disyunción en el Ser es un análisis novedoso sobre uno de los maestros del horror del siglo XX, que a pesar de tener ciertos rasgos del paper universitario, se puede leer tranquilamente por los amantes del género al tiempo que abre nuevos interrogantes sobre los que una filosofía futura debería darnos, al menos, una respuesta.