ENSAYO

Todos los momentos, de CFM

Por Daniel Fara

Algunos años antes de la aparición de Matadero cinco, novela clave dentro de la obra de Kurt Vonnegut, el escritor César Fernández Moreno publicaba un libro de relatos en el que muchos de los procedimientos presentes en la novela del norteamericano habían sido elaborados previamente por el escritor argentino.   

 

vivir al descuido cada minuto
recordarlo después con rigor implacable

CFM

 

Tres años antes de que Kurt Vonnegut Jrs. publicara Matadero cinco (1969), la idea central de la novela había sido desarrollada en el cuento "Todos los momentos", de César Fernández Moreno, una de las piezas que componen El joven Franz Moreno, su primera incursión narrativa.

Ahí tienes tu vida. Es tuya. Vívela en el orden que prefieras. Comiénzala por donde se te antoje. ¿Para qué hacer un misterio de lo que nos va a acaecer, para qué dar a la existencia esa incertidumbre que a veces la convierte en melodrama? ¿Te imaginas cómo se enriquecerá cada momento cuando lo confrontes con otro que no guarde ninguna relación con él? Podrás ser un niño durante tres años y, si eso te aburre, podrás pasar al apacible período de los cincuenta y cinco a los sesenta, o concederte diez minutos de los torpes catorce años. Tú ya sabes, por ejemplo, que a los veintiocho te va a ocurrir una terrible desgracia; tan terrible como la muerte, aunque no la muerte misma. Cuando eso te suceda, te aconsejaría gastar enseguida el instante de tu verdadera muerte... Es cómodo vivir la muerte por anticipado. Al final, te quedarán unos cuantos saldos de tiempo, que te brindarán notables sorpresas: aquellos seis meses de los diecinueve años, que desdeñaste por incoloros, te parecerán maravillosos cuando sean los últimos que tengas para vivir. Y si no eres muy calculador, ¡vaya a saber qué período te quedará para el final! A lo mejor se te acaba la vida un atardecer de los siete años, jugando a las escondidas; o una mañana de los treinta, afeitándote; o tu noche de bodas... Al darle el pecho por vez primera, la madre de Franz Moreno le hace esa propuesta, que el protagonista de la historia reconocerá luego como un detallado panorama mental de mi vida futura y no dudará en llevar a la práctica. 

Quien haya leído el libro de Vonnegut sabrá que Billy Pilgrim va y viene por su vida, la vive en desorden, pero no por su voluntad sino obligado a ello por científicos del planeta Tralfamadore, que lo han secuestrado y experimentan con él. Billy no sabe cuándo va a producirse el próximo cambio ni a qué momento irá a parar. Franz, en cambio, arma a piacere el itinerario de su existencia y disfruta con libertad el reacomodamiento de los instantes. En otros términos, lo de Vonnegut excede por muy poco, y desganadamente, ciertos rudimentos de la ciencia ficción, abusados desde que Wells concibiera The time machine, entre ellos la enfermiza y fastidiosa necesidad de explicar seudocientíficamente las anomalías (?) cronológicas presentadas por el relato. Y hay más y peor. Vonnegut, o un alter ego(céntrico) que dice ser él, le arranca a Billy el derecho de contar su historia e introduce su propia primera persona para mechar el relato con autoalusiones continuas y opiniones groseras, lunáticas, nunca oportunas ni solicitadas, irse por las ramas en cuanto puede y eliminar toda posibilidad de sugestión, de interés narrativo, de consideración por el lector. Cuando George Roy Hill filmó Matadero cinco (1972), excluyó cuidadosamente las grotescas intromisiones del escritor (y hasta su presencia como personaje) y logró una excelente película.

En cuanto a "Todos los momentos", puede decirse, sin dudarlo y con razonable objetividad, que viene a ser el positivo de la novela yanqui. Lo marcan la brevedad, el lirismo, la magia, la sugestión y el sentido del humor. Aquí ningún charlatán se mete a opinar ni a explicar nada, aunque a CFM le asistiría cierto derecho, ya que El joven Franz Moreno se propone desde el prólogo como autobiográfico y aparece firmado "CÉSAR FERNANDEZ MORENO". Además, a la audacia de la novela de Vonnegut, que no va más allá de su autoproclamación, se le opone aquí una verdadera y potente ruptura. El libro iba a ser una autobiografía cronológicamente lineal de Franz, pero luego de "Todos los momentos", cuarto cuento, en orden de lectura, la alteración del orden temporal afecta al resto de las piezas; por ejemplo, Franz muere dos veces, regresa sin resucitar con edades distintas de las que tenía al morir y hasta, en mitad de un cuento, formando parte de él, tiene lugar la acotación: "...estas aventuras adolescentes de Franz Moreno (...) no acaban, como pudo haberse pensado, con sus muertes en cuentos anteriores. Por el contrario: esas no son más que sus primeras muertes."

Como se ve, podría celebrarse bastante más que la mera anticipación del poeta argentino, en cuanto al tratamiento de la idea. Pero aun así, el objetivo principal del paralelo trazado no concluye con la desacreditación de Vonnegut -menester del que el autor se encarga personalmente- sino con la proposición de "Todos los momentos" como microcosmos. La peculiar vinculación de tiempo y escritura que se da en el cuento es una síntesis, un modelo reducido, de la que anima toda la obra poética y la narrativa de CFM. El tiempo está en el centro de esa obra; es tema, situación discursiva, estructura; es, como organizador, más que la suma de los componentes que relaciona. Por eso sería impropio y absurdo pensar en la omnipresencia del tiempo como en la consecuencia de una obsesión y, en cambio, parece acertado decir que estamos ante un proyecto ambicioso, vasto, complejo, y a la vez simple; como la propuesta de reescritura que la mamá de Franz Moreno le hace tan tempranamente a su vástago. Un proyecto libre de toda pesadez intelectual y de la habitual petulancia vanguardista:

...me lanzo a ser en el tiempo bajo una forma nueva / hasta que me vacíe del todo ya lo sé / pero el tiempo no puede quedar así / hay que ponerlo overo de palabras."