ARTE

Joseph Beuys en PROA

Las obras de Beuys nos introducen en una sensibilidad particular, la del arte conceptual que observa el contexto pero no relata la anécdota sino que abre la mirada hacia otro tipo de conocimiento. 

 

Por Belén Coluccio

 

 

Fundación PROA

Av. Pedro de Mendoza 1929

Martes a domingo de 11 a 19hs

 

El conceptualismo es el último movimiento artístico de la Vanguardia, dice Peter Bürger en su clásico Teoría de la Vanguardia. De su mano, y antes de firmar el  certificado de defunción, la vanguardia termina de explorar el amplio abanico de posibilidades que se abrió a principios de siglo XX  entre el Cubismo y Duchamp. La complejidad y diversidad de las obras y artistas conceptualistas a menudo lo identifican con un movimiento hermético e incluso snob. Esto es parcialmente cierto en tanto muchas obras y artistas refuerzan las condiciones autorreferenciales del arte. Existen otras opciones del conceptualismo que proponen un mayor compromiso con su contexto político social y con los aspectos humanos esenciales, y que sin descuidar la estética reduccionista del movimiento, se acercan al espectador. 

La muestra de Joseph Beuys que se puede ver hasta principios de  junio en PROA, podría ser un ejemplo de este último caso. La propuesta curatorial resuelve muy bien la complejidad de la obra y lo hace de una manera clara y no mezquina de profundidad. PROA elije trabajar al artista como una totalidad, sumergirse en su obra en  busca de los ejes temáticos que  permiten una lectura entramada.  Se esquivan las explicaciones lineales, que abordan la obra desde la fecha que dice el cartelito antes que desde lo que nos pasa como espectadores. En cambio, se nos convoca a  empaparnos de los planteos filosóficos y las búsquedas formales del artista, y  recorrer la muestra llevados por el pensamiento reflexivo y la curiosidad. El arte se acerca a la vida, y los espectadores somos agentes del mundo. 

Es domingo y visitar a Beuys quizá sea parte de un paseo familiar. O al menos ese es mi caso. Hay parejas, niños, gente grande y también jóvenes. Escucho conversaciones ajenas: “Estaba medio loco este Beuys”, “A mi me gusta esta, la de la democracia”. Lo que más sorprende y convoca son las performances y las acciones que Beuys emprendía  en la calle y en los museos. Las más renombradas, “Como explicar obras de arte a una liebre muerta” y “I like America and America likes me”, causan impresión y desconcierto. La sala dedicada al activismo político de Beuys, genera interés. Estas acciones realizan un procedimiento tan  tramposo como efectivo, característico del arte conceptual. Se salen de la norma para señalarla y dejan  al espectador parado del lado de la norma, evidenciando la arbitrariedad y la opresión naturalizada. En lugar de dirigir un discurso programático y moralizador, el artista va por fuera, toma la ruta del ridículo, del peligro y de lo incomprensible. Muchas de estas obras son acciones  efímeras.  Como registro de lo acontecido nos quedan los objetos que se exhiben en la muestra. El objeto es residuo de la acción y la acción es subsidiaria de algo que se quiere manifestar pero no se enuncia con claridad. Objeto y acción, rondan al concepto pero nunca lo desnudan, no lo fijan. Hacerlo seria coartar la libertad del espectador. 



Acercarse a la obra de Beuys es actualizar el llamado a la creación, a ser agentes de nuestro contexto. En sus obras el hombre aparece como protagonista una y otra vez: como ser espiritual, como ser político, como ser natural, como ser social, como ser estético. 

Todo hombre es un artista? Podemos discutir si acordamos o no con esta frase, si realmente Beuys (y PROA, que la toma como bandera de la exposición) la creía así o si es una consigna programática y “ganchera”. Pero lo que es seguro es que la obra de Beuys nos introduce en una sensibilidad particular, la del arte que observa el contexto pero no relata la anécdota sino que abre la mirada hacia otro tipo de conocimiento calmo y abierto  a la totalidad. 

El arte conceptual cierra el siglo XX. Volver a visitarlo es ejercitar el pensamiento sobre  la cultura en la actualidad. Bien sabemos, el arte es también un modo de conocimiento.