RESCATES

La vida interior de las plantas

En este artículo, repasamos los diferentes experimentos científicos que demuestran la sensibilidad de las plantas para relacionarse con el entorno y desarrollar una vida invisible en sus adaptaciones al ecosistema humano.

 

Por Alberto Huergo* 

 

PERCEPCIÓN EXTRASENSORIAL 


Los antiguos sabían intuitivamente que podían comunicarse con las plantas. Los árboles y las plantas fueron los primeros objetos de culto en las creencias primitivas. ¿Tienen realmente las plantas y árboles poderes extrasensoriales? 

En los años sesenta un científico llamado Cleve Backster descubrió la llamada “percepción primaria” mediante una serie de experimentos realizados con un polígrafo. Backster trabajaba en la CIA como experto en estos aparatos detectores de mentiras, cualquier cambio de humor o estado mental de una persona se refleja en unos trazados que efectúa la máquina. El investigador decidió un día realizar un experimento con plantas en lugar de humanos, intentó medir la velocidad con que el agua subía desde las raíces hasta sus hojas, conectando los electrodos de su polígrafo entre una hoja. El trazado no sólo era parecido al obtenido a las respuestas humanas, inclusive duplicaba por momentos dichas curvas ascendentes cuando la planta experimentaba un leve estímulo “agradable” de sensaciones, lo que hizo llamar la atención del científico. Luego algo más increíble sucedió. En el momento que iba a tomar unos fósforos para quemar una hoja, la planta captó telepáticamente su pensamiento y reaccionó en el polígrafo violentamente. En sucesivos experimentos posteriores Backster comprobó lo mismo, y más aún. Una noche fue a darle la comida a su perro y siempre agregaba una yema en el plato para que el animal tuviera el pelo lustroso. Pero cuando partió en el borde de la mesada el huevo, notó que su polígrafo, que funcionaba las 24 horas conectado a la planta, enloqueció reaccionando ante la muerte de la célula. El científico llegó a la conclusión de que todas las células vivas pueden comunicarse mediante un sistema desconocido de energía psíquica o subatómica a la que se denominó “percepción primaria”. Si masticamos una semilla de la planta de Cannabis enfrente de su madre viva conectada a un polígrafo o encefalógrafo, observaremos cómo reacciona violentamente y comprobaremos que Backster hizo un increíble descubrimiento. A veces, ciertas personas sentimos esta reacción en las plantas sin necesidad de observarlo en una máquina, esto también es “percepción primaria”.

 

LAS PLANTAS TIENEN MEMORIA

 

Para probar la teoría de que las plantas además tenían una memoria propia, Backster condujo un experimento muy simple. Utilizó seis estudiantes y dos plantas colocadas en un cuarto aislado. Uno de los estudiantes elegido al azar debía entrar a la habitación donde se encontraban las dos plantas y matar a una de ellas, ni Backster ni el resto de los estudiantes sabían quien era el escogido. Por la noche el estudiante elegido entró en el cuarto y eliminó a una de las plantas. Por la mañana Backster conectó el polígrafo a la planta sobreviviente y de a uno fueron entrando los seis estudiantes mientras el científico observaba cómo reaccionaba la planta ante cada sujeto. Ante los 5 inocentes ni se inmutó. Pero cuando le llegó el turno al asesino, la planta reaccionó con  curvas frenéticas producto del pánico. Parecería que las plantas tienen ojos invisibles o deberíamos aceptar entonces que ellas pueden leer nuestros pensamientos. Qué tal proponerlas como testigos o para verificar declaraciones de acusados por crímenes.

El profesor soviético V.N.Pushkin confirmó con sus estudios los trabajos de Backster, comprobando que las células son capaces de percibir lo que les rodea, reaccionando ante ello, o incluso recordarlo mediante un código. En el año 1977 dos investigadores, Robert Mcnab y Daniel Koshland hallaron pruebas de que las bacterias tenían memoria, primitiva pero real. Todas las células tienen memoria y una “percepción primaria”.

Backster observó que las plantas sintonizan con sus dueños a tal punto de que sus trazados en el polígrafo corresponden latido por latido a las pulsaciones del corazón de sus propietarios, algo muy difícil de comprender, pero también muy real.

 

RADIACIÓN INVISIBLE

 

En el año 1920, el doctor Alexander Gurvich  descubrió que las células vegetales y animales emitían unos débiles rayos de luz ultravioleta a los que denominó “radiación mitogenética” provenientes de ciertas plantas y de los seres humanos. Tenían una capacidad asombrosa, podían atravesar el cuarzo pero no el vidrio. El científico se dio cuenta en pruebas de laboratorio que la enfermedad alteraba dichos rayos. Una persona enferma que sostenía en sus manos un cultivo de levadura por minutos terminaba matando las células. Descubrió que los dedos de las personas enfermas excretaban un compuesto mortal para ciertas plantas primitivas. Actualmente el biólogo Rupert Sheldrake, sostiene que los rayos mitogenéticos organizan la actividad del sistema nervioso en vegetales y animales, y son heredados a través de una resonancia mitogenética o memoria genética por las especies. Con esta teoría ya probada en laboratorio con ratas, se explicaría por qué un esqueje cultivado durante años en una heladera S.I.A.M cuando se lo intenta cultivar en un espacio más amplio sigue creciendo como si estuviera en un espacio reducido, hasta adaptarse con el tiempo al nuevo ambiente. Las semillas de esa planta también acarrearán esta “memoria mitogenética” y les será mucho más fácil a dichas plantas adaptarse a crecer en heladeras  que a otras plantas de semilla que nunca fueron cultivadas en espacios reducidos. 

 

EMOCIONES EN LAS PLANTAS

 

En 1917,  anterior a los trabajos que inspiraron a Backster, el físico bengalí Jagadish Bose comenzó una investigación destinada a demostrar que las plantas tenían sentimientos. Inventó algunos aparatos mecánicos  para medir y registrar las reacciones de las plantas a los estímulos externos. Entre ellos se encontraba el “Crescograph”, un aparato capaz de ampliar los procesos vitales de las plantas en diez millones de veces. Luego de observar y estudiar los movimientos sorprendentes de un helecho llegó a la conclusión de que los árboles y las plantas poseían un sistema circulatorio, una presión de la savia similar a la presión sanguínea de los animales, y un tubo que hace las veces de corazón.”Cuanto más profunda es nuestra percepción, más impresionante resulta la evidencia de que hay un plano uniforme que vincula a las múltiples formas de la naturaleza”. Bose mostró que las plantas pueden ser aún más sensibles que los hombres. Mirando plegarse las hojas de una planta  ultrasensible y delicada llegó a la conclusión de que los vegetales estaban realmente dotados de un sistema nervioso. Pudo sintonizar con este sistema nervioso mediante una delgada sonda de aguja conectada a un galvanómetro. Localizó nervios incrustados en tejido no nervioso, mediante el empleo de la sonda eléctrica, alcanzando el tejido “conductor” en una extensión mínima.

En otro experimento inyectó cafeína y alcohol y las plantas reaccionaron a ambos como lo hacen los humanos. El primero resultó ser un estimulante y el alcohol hizo que las plantas se balancearan como si estuvieran borrachas. Descubrió que las plantas atraviesan por un espasmo de muerte parecido a la agonía de los animales. En el momento de la muerte se produce en la planta una intensa excitación, junto con una potente descarga de electricidad. El propio espasmo es producido por la contracción de las células que van a morir. El científico hindú fue ridiculizado por su creencia de que  las plantas tenían emociones  y disponían de un sistema nervioso. Más tarde el doctor Gunar de Rusia apoyó al científico diciendo que el hecho de sólo cortar el pedúnculo de una hoja provoca en la base una instantánea reacción negativa de una amplitud  de cincuenta y sesenta milivoltios, demostrando así la conciencia de “ser cortado”.

Por su parte, el científico Vogel afirma que las plantas parecen ser tan sensibles como los seres humanos. Dice que si alguien piensa o dice algo despreciativo hacia alguna planta, esta responderá a la emoción negativa ajándose y en ciertos casos de maltratos insistentes, muriéndose. Refiere que sus plantas pueden marchitarse si se comparan desfavorablemente con otras. 

 

HABLANDO CON LAS PLANTAS

 

Durante años se rumoreó que Luther Burbank hablaba con las plantas. Muchas personas creían que podía comunicarse con ellas mediante un poder místico que influía en su crecimiento. Por su parte, Burbank creía que la mayoría de las personas podían transmitir sus pensamientos, pero sólo eran capaces de hacerlo de manera esporádica. Creía que los pensamientos eran descargas singulares de energía. Por tal motivo utilizaba dicha energía para transmitirla a sus plantas. Él soñaba y visualizaba lo que pretendía, y las plantas respondían a su energía vital positiva. Imaginaba poder crear un ciruelo sin carozos, un manzano con varios tipos de manzanas, un lirio de agua con olor agradable, un cactus sin espinas, una mora blanca y todo lo que creaba con su mente lograba que se hiciera realidad. De allí su apodo universal de “mago”de las plantas. Le transmitía  sus deseos a la planta y ella le respondía. Su mayor secreto era el amor que tenía por ellas, sentía que ese sentimiento era el alimento justo para que sus plantas crecieran más deprisa. Con amor era posible obtener frutos enormes y flores altamente aromáticas y coloridas, siempre les pedía amablemente su cooperación. Mientras realizaba experimentos para crear cactus sin espinas a menudo hablaba con ellos para crear una vibración de amor. Les decía que no tenían que tener miedo, que no necesitaban de las púas defensivas porque él mismo iba a protegerlas. Él creía firmemente que las plantas tenían sentimientos y que estaban dotadas de una “conciencia primitiva”. Estaba seguro que las plantas podían captar imágenes mentales y pensamientos mediante algún tipo de telepatía. Burbank poseía una increíble facultad psíquica indicativa de que seguramente percibía el aura de las plantas. Podía saber entre miles de plantas recién nacidas cuáles crecerían mejor y qué otras no tendrían a futuro las cualidades que buscaba. Él afirmaba que las plantas tenían veinte sentidos distintos, comparados con los cinco del hombre.

 

ESCUCHAR  MÚSICA

 

Todos hemos experimentado alguna vez en nuestras vidas el  placer y la relajación que puede ocasionar una suave y entonada melodía. Las plantas tienen un oído mucho más sensible y agudo que los animales. Según Robert L.Van de Castle, estudioso de los estados alterados de consciencia, el ritmo de los tambores ocasiona en muchas variedades de plantas resinosas la emisión se una serie de terpenos aromáticos. Dorothy Retallack realizó numerosos estudios con  plantas a las  cuales proporcionaba diferentes ritmos musicales obteniendo diferentes respuestas según las variedades de plantas y según los tonos musicales aplicados. Se sorprendió al ver que las plantas en general respondían muy favorablemente a los ritmos de jazz, pop, clásica e hindú, acercándose a la fuente de emisión de sonido (parlante) como si se tratase de una fuente de emisión de luz (lámpara). Además el crecimiento se incrementó al igual que su raíz y su salud general. Por el contrario, determinadas plantas sometidas a un constante tono “re” o ´música rock ´n roll 24 horas durante dos semanas, se contorsionaron, amarillearon, se alejaban de los parlantes, y terminaron pereciendo. No obstante Retallack cree que ciertas plantas alucinógenas podrían amar el rock debido a que sus dueños están acostumbrados a escuchar y disfrutar ese tipo de música. De hecho, si Van Castle está en lo cierto, una planta como la Cannabis podría resinar y apestar más con una dosis de batucada en flora. Personalmente puedo afirmar que adoran a Mozart, el reggae, la música hindú y el pop.

 

 VARITAS MÁGICAS

 

Los babilonios y egipcios creían que la energía vital de los cuerpos celestes y de las plantas podía ser transmitida a un objeto tal como una vara o rama, atribuyéndoles poderes mágicos. Las plagas de Egipto fueron desencadenadas por el poder de una vara. En la Edad Media existía la creencia de que las varas debían ser extraídas sólo por hechiceros en noches de verano, luego debían mirar y apuntar la vara hacia los rayos del sol naciente, cargando con energía vital la rama. Los zahoríes tenían la habilidad de encontrar agua subterránea mediante la utilización de varas en forma de Y extraídas principalmente de árboles de manzano y avellano. También se utilizaba el mimbre y el endrino. Sostenían la vara alejada del cuerpo paralela al suelo, y la horquilla en forma de Y se movía sola cuando encontraba el agua. La explicación científica es que la vara adivinatoria actúa como si fuera la punta de la raíz. Gracias al extraordinario sexto sentido, las raíces son capaces de captar el fluido vital. Seguramente las ramas utilizadas estarían recién cortadas, las células se mantienen vivas durante gran cantidad de tiempo, actuando desesperadamente ante la presencia de lo único que la puede mantener con vida, el agua.

 

  EL AURA

 

El aura es el campo energético que rodea a todas las formas de vida. El mismo es una especie de halo que fluye desde el interior del ser vivo. Es más fácil de percibir en las personas con gran sensibilidad o espiritualidad. Para algunos es más fácil detectarlo en árboles o en cierto tipo de plantas. El aura se manifiesta de diferentes colores, la facultad para percibirla  es espiritual y no física, de forma tal que un ciego o una persona con los ojos cerrados puede apreciarlas. El Dr Walter Kilner, médico pionero en intentar hacer visible las auras para curar a sus pacientes, construyó una pantalla especial hecha con un lente pintado con una tintura de alquitrán llamada dicianina.  Él descubrió que el aura seguía el contorno del cuerpo, en los extremos de los dedos de algunos pacientes notó que emanaban extraños rayos luminosos. Lo mismo sucedía en los pechos de las mujeres embarazadas, la edad de las personas no influía en el aura.  Las personas sanas emanaban un aura de color azul claro, en cambio aquellas que tenían  alguna enfermedad, tenían un aura verde pálido. Un científico ruso, B.Tarusov, detectó el aura de las plantas y las denominó bioquimiluminiscencia. Esta luz es muy visible en semillas y árboles muy energéticos. El Oxígeno es un elemento fundamental para poder apreciar esta luz alrededor de las plantas. Los pinos, abetos, eucaliptos, robles y manzanos son árboles extremadamente energéticos, los indios americanos apoyaban sus espaldas contra estos árboles estirando los brazos para extraer energía vital de ellos y recargar sus baterías, nuestro cuerpo tiene en la espina dorsal y los extremos de los dedos canales para absorber esta energía de los árboles. Se puede extraer energía de las agujas de los pinos sosteniendo las mismas entre el pulgar y el índice. Podemos comunicarnos con nuestros sentimientos con la planta o el árbol y penetrar en su aura pidiéndole amablemente parte de su energía. Recíprocamente a veces podemos actuar nosotros con nuestras manos y transmitir energía vital a una planta que se encuentre débil, en desarrollo, o con algunos problemas.  

 

FOTOGRAFÍA KIRLIAN

 

Semyon Kirlian inventó este sistema de fotografía para captar el aura de los seres vivos. Para lograrlo emplea una bobina Tesla, la cual genera con bajo amperaje centenares de voltios de electricidad a altas frecuencias. En el proceso fotográfico, el objeto es colocado sobre el lado emulsionado del negativo de una película fotográfica. La combinación del objeto y el negativo se inserta entre dos placas metálicas circulares, y entre ellas se descarga una chispa de voltaje de la bobina Tesla. El resultado es una foto con  fantásticos diseños, desde glóbulos resplandecientes hasta chispazos de fuegos artificiales, objetos rodeados con neblinas azules y doradas, llamaradas de fuego parecen salir de las hojas recién cortadas, la composición en conjunto parece una visión alucinógena. La fotografía Kirlian no sólo muestra las auras, también expone la localización exacta de todos los puntos de acupuntura tanto en animales como plantas, sugiriendo que estas últimas también poseen un sistema nervioso desconocido. En presencia de música, las auras de las plantas lucen más brillantes y cuando existen problemas de salud como infecciones se ven en las fotos como erupciones volcánicas de gran intensidad. El Dr Harold Burr demostró que todo tejido viviente poseía propiedades eléctricas. Los antiguos chinos creían que existía una energía invisible que circulaba por todo el cuerpo. Mesmer creía que esta fuerza guardaba relación con la energía estelar. Teilhard de Chardin y Yogananda afirmaban que todos los átomos y células estaban impregnados de una energía especial que proviene directamente de Dios o de la misma “conciencia cósmica”. Esta Energía Vital puede ser utilizada y muy bien aprovechada por el ser humano para fines benéficos. 

El tejido vivo de una planta puede captar señales con mayor precisión que cualquier detector electrónico complejo. Las radiaciones emitidas por formas de vida extraterrestre no escapan a la regla.

 

Bibliografía

John Whitman, El poder psíquico de las plantas, ediciones Martínez Roca 1980

Bose J.C, Consciousness and Reality, editado por Charles Musés y Arthur Young, 1972

Butler W.E., How to read the Aura, Samuel Weiser inc. 1971

Kilner J.W, The Aura, Samuel Weiser inc. 1973

Kraft, Ken y Pat Kraft, Luther Burbank The Wizard and the man, Meredith Press, 1967

Retallack Dorothy,  The sound of music and plants, DeVorss  and Co, 1973

 

*Agradecemos al autor y a Revista Haze que nos autorizaron a publicar esta nota.