POESÍA



Sueño con lavadoras & otros poemas (adelanto)


De Nicolás Domínguez Bedini

Editorial Bajo la luna
2013 
bajolaluna.com

 

 

W. H. Auden dijo alguna vez que todas las canciones de Apolo no eran más que felices impromptus en la mandolina de un amateur. Para Nicolás Domínguez Bedini, el aire parece estar hecho de música, una música naif y repentina que puede brotar en los lugares más impensados: una panadería, un supermercado o un lavadero de ropa, como pequeñas epifanías cheeverianas que nos embisten de pronto y casi nos obligan a arrodillarnos, encender una vela y ponernos a rezar frente a la góndola de los perfumes o de los embutidos, como si estuviéramos dentro de la catedral de Notre Dame. 

En el libro Sueño con lavadoras y otros poemas, la poesía de N. D. Bedini resume el canon de la canción pop perfecta, en el aura de una vieja marca de galletitas (Manon) cuyo sólo sonido evoca la ternura de una infancia acunada por puras fantasías acústicas, bucólicos jingles publicitarios o fragmentos de un kitsch onírico: “No me quise despertar/ estaba soñando con una canción pop perfecta/ y con la Reina del Emporio de las Galletitas.// Incluso, el estribillo de la canción/ repetía incesante la palabra Manon/ cada tanto.// Y en la abarrotada sala de conciertos/ todo el mundo tarareaba Manon, Manon…/ y sonreía con dulzura”.

Wálter Cassara

 

De El oido del poema (2011. Buenos Aires: Editorial Bajo la luna. Ensayo)

        



Sueño doméstico

 

Me falta la preciada herramienta
para desarmar una cosa.
Eso debería haber pedido
para el día del padre:
una pico de loro
para que ande por fin 
el lavarropas, por ejemplo.
Menos intensa que un hacha
pero más necesaria 
para la armonía conyugal y familiar.



No me quise despertar

No me quise despertar
estaba soñando con una canción pop perfecta
y con la Reina del Emporio de las Galletitas. Incluso
el estribillo de la canción
repetía incesante la palabra Manon
cada tanto. Y en la abarrotada sala de conciertos
todo el mundo tarareaba Manon, Manon
y sonreía con dulzura.



Las orejas rojas


Las orejas rojas
las tuyas y las mías
a ambos lados del teléfono.
Bravuras de deseos inconfesables
saliendo de nuestros labios
entre risas y fondo de ojos llorosos
los tubos recalcitrantes
y las orejas rojas rojas
acortando distancias.



Esencial dream


Soñé que en otra vida fui mudo
pero podía escuchar los sonidos del agua.


Un sueño que gira alrededor de algo

Las olas no se escuchan.
Los árboles están detrás del mar.
El viento no corre.
Hay silencio y ese silencio
llena de luz
el acto mismo de la contemplación.


Sueño antropológico


Los pájaros amarillentos cantaban
y con micrófonos de aire
infructuosamente
traté de grabar sus cantos.


Cinco meses de trabajo
en una tribu aborigen
lejos, muy lejos
en una región que quizás no exista
o sólo exista en mi imaginación.


Llevaba de acá para allá
el grupo electrógeno y todos los equipos
pero algo impedía que las grabaciones de esos cantos
salieran bien. Sin embargo, esta mañana 
desperté imitando los cantares completos
de aquellos pájaros amarillentos.


Sueño de cowboy junkie


Tuve un sueño:
me encontraba con Townes Van Zandt
en un pequeño bote,
estábamos frente a frente
pero no nos mirábamos a la cara.
Mis hermanos Margo y Peter
junto a nuestro amigo Alan Anton 
remaban con la mirada fija en el horizonte.
Todos sabíamos en qué empresa estábamos embarcados:
nos dirigíamos a una isla
donde dejaríamos a Townes solo
con sus demonios interiores a cuestas
lejos de las carreteras, excesos y escenarios
para morir en paz.


Llegamos a la lejana isla
cuando empezaba a llover
y yo acompañé a Townes hasta la orilla.
Se sentó en una roca sin dirigirme la palabra.
Creo que veía el mundo mucho más claramente que todos nosotros
me di vuelta para irme, pero antes musité: “Townes”.
El seguía absorto.
Luego de unos segundos
me miró a los ojos y su expresión se volvió luminosa.
“Gracias”, me dijo. “Gracias por traerme hasta acá
y ayudarme a cumplir un viejo sueño”. 

Volví al bote.
Esta noche la lluvia
será mi canción de cuna, comenzó a cantar 
cuando nos alejábamos de la orilla.




Sobre el autor:

Nicolás Domínguez Bedini (Buenos Aires, 1973) es poeta, narrador y Dj. Publicó en las revistas Unión y Amistad, La Guacha, Diario de Poesía y La novia de Tyson. Es autor del poemario “Decirte al oído” (El Monte Análogo Ediciones, 2007). Desde el año 2000 realiza performances y lecturas de poesía en galerías de arte, recitales y librerías. Entre el 2006 y el 2009 crearon con Gabriel Rud, “El Monte Análogo Radio", un programa de Spoken Word, improvisación, poesía y canciones, emitido por la fm online UnaRadio. Este mes, publicará el poemario Sueño con lavadoras y otros poemas (Bajo la luna, 2013). Y tiene una novela inédita que espera editar próximamente, Médanos de oro.

Actualmente coordina talleres de escritura y lectura poética en forma particular e integra como vocalista la banda PAAR, junto a los músicos Jerónimo Escajal, Ignacio Fila, Hernán Balzarotti y Fernando Lamas, quienes próximamente editarán su primer disco: “Símbolo de Fósforo".

www.nicolasdominguezbedini.blogspot.com