SERIES

Elipsis, cuerpos y circunstancias

Por Chan Tejedor

En agosto terminó la primera gran temporada de
The night of, un producto sólido con el que HBO sigue dando batalla en el universo siempre renovado de las series televisivas. Sus creadores, Richard Price y el guionista Steven Zaillian, elaboraron un atrapante caso policial y judicial donde la elipsis narrativa es clave en la construcción del misterio que rodea a los hechos y a su protagonista, el indescifrable Naz.

 

 



The Night Of elabora un lenguaje único, reivindica cierto realismo del cine de los 70s, dispone una concatenación de nudos dramáticos opacos como “la” estrella del guión. Termina el primer capítulo y uno sabe automáticamente que hay algo fascinante, y que eso tiene que ver con el manejo del realismo. Pero, ¿Qué es el realismo? ¿Hacía falta volver a hablar del realismo? ¿Por qué esta necesidad de realismo ahora? El realismo o Realismo (debería escribirlo con mayúscula para honrar ese registro lacaniano que tantos favores me hizo a la hora de explicarles a mis alumnos de cine algunas claves indispensables del espectro de la narración) es un océano interminable de definiciones, contradefiniciones, aproximaciones y sensaciones que encuentran su ápice allí donde se narran el Horror, la Muerte, la Locura y el Sexo, todos modos epifánicos del registro de lo Real. Y paradójicamente en The Night Of no hay mostración de ninguno de estos modos. Todos ellos quedan en una elipsis negra pero sobre todo en la gran elipsis que es la excusa de la serie: el asesinato de Andrea, en donde hubo -nuevamente- horror, muerte, locura y sexo.

En las concatenaciones dramáticas siempre hay nudos y momentos tensos que son los que hacen avanzar la historia. En The Night Of estos nudos están apagados, se cuentan desde un punto ciego, no solamente la muerte de Andrea, sino también el pasado de Naz como dealer, el destino del taxi secuestrado del padre de Naz, la historia de Andrea con Ray… y los ejemplos siguen. Todos estos grandes momentos narrativos quedan encapsulados en elipsis. El resto son los momentos incómodos, el aburrimiento, las horas muertas y el tedio de la vida: Naz esperando en la comisaría sin saber qué hacer, policías que están agotados de hacer horas extras sobre las horas extras que ya tenían cumplidas, el Detective Box enfrentándose a una vida fatal luego de su retiro y retomando el caso como catarsis a su aburrimiento. El abogado Jack Stone, magníficamente encarnado por John Turturro1, despliega a lo largo de los episodios una batalla contra el eccema que lo hace visitar cuanto médico, remedio y curandero esté a su disposición. Su tormento funciona como una cita ineludible y reiterada a Nanni Moretti en Caro Diario, y su personaje es una joya sublime de la serie. Todo se cuenta cronológicamente hacia adelante, siempre. Y eso es territorio ganado para el registro del realismo. Los flashbacks, raccontos y suposiciones son espacio del proceso legal, del juicio y de las cámaras de seguridad. Dejando en perfecto estado de equilibrio los saberes que tienen los personajes con respecto al espectador.

Otro eje indiscutido del realismo es el uso transformatorio de los cuerpos, para cada personaje hay un recorrido personal atravesado por su circunstancia. El hombre es el hombre y su circunstancia, decía Ortega y Gasset. Nunca mejor entendido que viendo The Night Of.



Naz es un buen chico musulmán que vive con sus padres en Queens. La noche que se topa con Andrea, el cuerpo de Naz –debilucho y herido– es fotografiado como evidencia por los peritos en la comisaría. A lo largo de los capítulos, Naz se rapa, se tatúa, trafica droga comiendo bolones que defeca en la celda, empieza a entrenarse, muele a golpes a un compañero de cárcel y en complot con Freddy -Michael Kenneth Williams, el inolvidable Omar de The Wire- matan a otro preso. Para cuando termina su juicio, muy lejos está de parecerse al Naz del primer capítulo. Sus circunstancias lo han abrumado. Al final y más allá de este punto, no es importante el detalle de si Naz es culpable o inocente: lo que queda es un cuerpo atravesado por una guerra social. 

Jack Stone, a pesar de su problema de eccema y alergias, se apiada del gato de Andrea que ha quedado huérfano y a quien le espera un destino fatal en el aguantadero municipal, y se lo queda a pesar de que es una jugada en contra, sobre todo en la escena de la defensa final del caso, cuando vemos a Stone desfigurado por la rosácea, el eccema y todas esas enfermedades horribles de la piel cuyo nombres desconozco. Stone es un síntoma caminando, un manojo de nervios. Es un abogado de poca monta, su hijo tiene vergüenza de él, la gente en el subte se le aleja, escucha música italiana y se acuesta con las prostitutas que defiende. El caso le ha quedado grande, pero logra sobrellevarlo con mucha altura.

Chandra, la sensual abogada asistente del buffet de Alison Crowe, es removida de la defensa final y despedida, luego del video en la que se la ve besando a Naz. A Carrie Mathison (Claire Danes en Homeland) es algo que no le hubiese ocurrido nunca.

Un detalle muy cómico con respecto al uso de los cuerpos ocurre al final del juicio cuando la Fiscal Berlin se cambia sus stilletos por unas zapatillas más cómodas. En la corte tenía que estar impecable y hasta parecer más alta.

 

Algunos críticos han mencionado los rasgos racistas de una serie que –basada en la original inglesa Criminal Justice (2008), donde un chico blanco de clase media alta es sospechoso de matar a una chica negra de clase media baja– elige trastocar condiciones sociales y económicas contando la historia de un chico de clase media de familia pakistaní, acusado de matar a un chica blanca de herencia millonaria. A mi parecer, este es un punto en donde, el que quiere hablar mal de la serie, a priori por este tipo de decisiones de guión, lo hará. Pero creo que en este caso en particular, funciona precisamente de manera inversa porque lo que se trata de mostrar también con la elección de un chico como Naz son las dificultades con las que se encuentra alguien de su condición ante dicha circunstancia. Sobreexponiendo aún más las diferencias con las minorías sociales y cómo deben encarar un juicio de semejante calaña. 

En principio, los padres de Naz se quedan sin trabajo. El padre sin el taxi, que además originalmente tenía que compartir con otros dos socios que terminan acusándolo de robo. En una escena de lo más humillante, se lo ve al señor Khan convertido en un delivery boy y llevándole la comida a Chandra. La madre de Naz es despedida y consigue trabajo como mucama en un hotel. Sin dinero, lo mejor que pueden conseguir para su hijo, es gracias a la repercusión que ha tomado el caso, lo cual llama la atención de Alison y les ofrece una defensa sin cobrarles nada. Sin dinero, Naz en la cárcel consigue la protección de Freddy porque Freddy tiene aspiraciones intelectuales y siente que con Naz puede enriquecerse. Sin dinero, consigue la defensa de Jack Stone que estaba en el tiempo y lugar indicado y le vio un atisbo de inocencia bajo esos ojos de Gunga Din. Sin dinero, termina enroscado con una millonaria borderline que no quería pasar la noche sola. 

Por lo tanto, el dinero y las circunstancias sociales dictaminan un tipo de concatenación de intrigas que de todas maneras puede resolverse simbólicamente o azarosamente.

Al final, todo se trata del dinero, pero no todo se resuelve con dinero.

The Night Of plantea un mapeo de la ciudad con las diferencias entre los barrios. De la verdad, con el recorrido tanto de la defensa como de la fiscalía en argumentar un relato convincente. La importancia por revelar el misterio de lo que pasó esa noche siniestra es un capricho al lado de la infinidad de detalles que la serie tiene para ofrecer. También están los otros misterios: ¿el gato podría haber servido como evidencia en algún momento? Y el venado, testigo muerto y opaco en el departamento de Andrea, ¿había algo en el venado?

De los saberes, poderes y querencias de cada personaje y de cada una de sus circunstancias, se puede escribir tanto que sería un gran placer para mí, en este momento, volver a ver la serie. Casi mejor que haberla visto por primera vez.

 


1 Este personaje iba a estar interpretado por James Gandolfini pero su muerte inesperada hizo que la serie se postergara unos años y casi la cancelan. Unos créditos póstumos se le han dado a Gandolfini como productor ejecutivo de la serie.