POESÍA

Una poética en papelitos

Presentamos una selección de sentencias, reflexiones breves y aforismos del poeta Wallace Stevens, que forman parte del libro Adagia, y reproducimos el prólogo de Patricio Grinberg incluido en esta edición.


Por Patricio Grinberg
 


Adagia, Wallace Stevens
Zindo & Gafuri Ediciones, 2014
Edición bilingüe.

 

“no todos los días el mundo se ordena en un poema” (una poética en pedacitos de papel que deberían haber terminado en la basura) 

En 1937 la biblioteca de la Universidad de Buffalo le propuso conservar algunos de sus manuscritos, Wallace Stevens rechazó la invitación con una breve nota: “Mi forma de escribir las cosas es anotarlas en pedazos de papel y luego copiarlas y, finalmente, tipearlas para la última versión. El resultado de esto es que el tipo de manuscrito que uno ve ilustrado en los catálogos en mi caso no existe”. 

Un año más tarde sin embargo decide entregar sus notas de lo que después fue “El hombre de la guitarra azul”, aclarando que “el manuscrito no debe ser copiado ni publicado de ninguna forma, no son fragmentos de lo que después fue publicado. No estoy intentando usar un lenguaje exacto, pero el sentido de lo que estoy intentando decir es que este manuscrito, ahora que ha cumplido su función, debería terminar en el cesto de la basura, y que no espero nada de él, como si, en verdad, lo hubiera tirado a la basura, pero pueden guardarlo y mostrarlo a cualquiera que tenga curiosidad por ese tipo de cosas: exhíbanlo sin darle otro uso.” 

En una carta de 1949 escribe: “creo que yo estaba en lo cierto cuando dije que quería que el manuscrito fuera sólo algo así como una firma, eso era lo que se esperaba”. 

La carta estaba dirigida a Samuel French Morse quien, a pesar de conocer perfectamente el método de trabajo de Stevens y su reparo a exhibir sus borradores, decide a su muerte, publicar una selección de sus manuscritos bajo el títuio de Opus Posthumous. Ensayos, textos para conferencias, poemas inéditos y en medio de todo eso la transcripción de algunas partes de los tres cuadernos escritos entre 1937 y 1948 que Stevens tituló Adagia. Frases sueltas, sentencias, aforismos, reflexiones muy breves en su mayor parte sobre poesía y que formaban parle de su material de trabajo. Aunque algunas pocas veces fueron incorporando literalmente con mínimas variaciones a sus ensayos y poemas, en la mayoría de los casos permanecieron inéditas. Eran notas que sólo debían funcionar como posibles trayectorias, orientaciones principios a tener en cuenta en su escritura. 

Acaso uno de los rasgos más particulares de Stevens y que suele perderse de vista (oculto detrás de su retraimiento de la vida pública y su biografía moderada y del todo anodina de abogado y padre de familia) sea su insistencia en algunas pocas ideas que se fueron repitiendo casi inmutables a lo largo de su vida y que conformaron el núcleo de toda su poesía. 

En una entrada de su diario personal de 1902 anota que desde hace muchos años -en ese entonces tenía 23- siente a la poesía como una forma de orientar la fuerza religiosa del mundo, idea que va a repetir casi 40 años más tarde de muchas formas distintas en sus cuadernos. 

“La poesía es una forma de redención”. 

“Dios es un símbolo de algo que fácilmente puede adoptar otras formas, como, por ejemplo, la forma de la poesía “. 

“Cuando uno deja de creer en dios, la poesía es aquello que ocupa su lugar como forma de redimir la vida”. 

Ya en las anotaciones de esa época puede rastrearse su fascinación por las sentencias y los aforismos. Desde constantes citas y breves reflexiones sobre fragmentos de Pascal, La Rochefoucauld, Leopardi o Schopenhauer hasta la confesión de que los proverbios de Erasmo de Rotterdam eran la síntesis perfecta del tipo de escritura que perseguía. Todo en Adagia, las ideas recurrentes sobre las que se mueve el pensamiento de Stevens, su forma aforística, incluso su título -igual a como Erasmo había titulado sus proverbios-, parece haber sido algo silenciosamente planeado mucho tiempo antes, 20 años antes de publicar su primer libro por insistencia de Marianne Moore y William Carlos Williams, y casi 40 años antes de que decidiera empezar a esbozar en esos tres cuadernos sus ideas sobre la función de la poesía. 

 

Material de trabajo descartable, no más que una huella que alguien deja haciendo lo que hace, firma, autógrafo, pero al mismo tiempo esquirlas de una poética trabajada durante toda una vida. 

“Un poema es un meteoro “. 

“Uno lee poesía con sus nervios”. 

“Lo real es sólo la base. Pero es la base”. 

“La lengua es un ojo”.

“Toda poesía es poesía experimental”. 

Fragmentos que a veces intencionalmente parecen presentarse torpes, simples o superficiales, y que consiguen pensar a la poesía de una forma aguda pero serena, con la misma fuerza y suavidad con que a veces se consigue pensar el mundo desde una silla al sol un domingo a la mañana. 



Adagio – Wallace Stevens (selección)

 


El poeta hace con gusanos vestidos de seda.

El mérito en los poetas es tan aburrido como el mérito en la gente.

Un punto de vista atractivo: los aspectos de la tierra que interesan a un poeta son los casuales, como la luz o el color, las imágenes.

La vida es un asunto de personas, no de lugares. Pero para mí la vida es un asunto de lugares y ese es el problema.

El pensamiento es una infección. En el caso de ciertos pensamientos, se convierten en epidemia.

El poeta parece otorgar su identidad al lector. Esto es más fácil de reconocer escuchando música. –Me refiero a este tipo de cosas: la transferencia.

La exactitud de observación es igual a la exactitud de pensamiento.

La pérdida del lenguaje produce confusión o estupidez.

Recoger poesía de la propia experiencia a medida que uno avanza no es lo mismo que simplemente escribir poesía.

Un tema grandioso no asegura un efecto grandioso, sino, muy probablemente, todo lo contrario.

El arte supone mucho más que el sentido de la belleza.

Cuando la vida se vuelve más terrible, más terrible se vuelve su literatura.

La imaginación desea ser consentida.

La forma es un elemento adicional.

Un romántico muerto es una falsificación.

La poesía es un modo de redención.

La poesía es una forma de melancolía. O mejor, en la melancolía, es una de esas “otras cosas reconfortantes”.

El poeta debe al menos ser como la bestia milagrosa y, en el mejor de los casos, como el hombre milagroso.

Lo real es sólo la base. Pero es la base.

La vida no puede basarse en una tesis, ya que por naturaleza, se basa en el instinto. Una tesis, sin embargo, está presente y la lucha entre tesis e instinto está viva.

El vínculo entre poesía de la experiencia y poesía de la retórica no es igual al vínculo entre poesía de la realidad y poesía de la imaginación. La experiencia, al menos en el caso de un poeta con un mínimo alcance, es mucho más amplia que la realidad.

La imaginación, al menos en la poesía, no debe desprenderse de la realidad.

El poeta debe poner el mismo grado de atención en su poesía que, por ejemplo, el viajero en su aventura, el pintor en su pintura.

Toda poesía es poesía experimental.

La imagen básica y la imagen como símbolo contrastan: la imagen sin significado y la imagen como significado. Cuando la imagen se utiliza para sugerir otra cosa, es secundaria. La poesía, en tanto que elemento imaginativo, consiste en algo más que mentiras en la superficie.

En poesía debes amar las palabras, las ideas y las imágenes y los ritmos con toda tu capacidad de amar alguna cosa.

Es la fe y no el dios lo que importa.

La poesía debe ser irracional.

No hay nada en la vida excepto lo que uno piensa de ella.

Un futuro nuevo es un buen negocio.

Considerar: I. Que el mundo entero es materia de la poesía. II. Que no hay ningún material específicamente poético.

Uno lee poesía con sus nervios.

El sentimentalismo es una falla del sentimiento.

Todas nuestras ideas vienen del mundo natural: árboles = paraguas.

No hay nada tan ofensivo para un hombre de principios intelectuales como el pensamiento sin principios.

El poeta siente en exceso la poesía de todo.

Vivir en el mundo pero fuera de las concepciones que existen de él.

Leer un poema debería ser una experiencia, como experimentar una acción.

No hay diferencia entre un dios y su templo.

La poesía es el esfuerzo de un hombre insatisfecho para obtener satisfacción a través de las palabras, ocasionalmente del pensador insatisfecho para encontrar satisfacción a través de sus emociones.

No todos los días el mundo se ordena en un poema.

Todo tiende a volverse real; o todo se mueve en la dirección de la realidad.

Uno no escribe para nadie más que para uno mismo.

Cada hombre muere su propia muerte.

El poema debe ser lo que dice y no el lenguaje que se usa para decirlo. En el mejor de los casos el poema se compone de los dos elementos.

No tener nada que decir y decirlo de una forma trágica no es lo mismo que tener algo que decir.

El realismo es la corrupción de la realidad.

Toda la historia es historia moderna.

No creo que debamos insistir en que el poeta es normal o, para el caso, en que cualquiera lo sea.

Cuando uno es joven todo es físico; cuando uno es viejo todo es psíquico.

La realidad es un vacío.

Cuando la mente es como una sala donde el pensamiento es como una voz y la voz es siempre la de alguien más.

El hombre es el eterno principiante.

Para cualquier tipo de originalidad es necesario tener el coraje de ser un amateur.

El poeta es el sacerdote de lo invisible.

El romanticismo es a la poesía lo que lo decorativo es a la pintura.

El gran poema es el desprendimiento de (una) realidad.

Enfrentar con audacia el mundo interior de un hombre o ni siquiera intentarlo.

La descripción es un elemento, como el agua o el aire.

La lectura de un poema debe ser una experiencia. Con más razón la escritura.

Dios es un postulado del ego.

Un cambio de estilo es un cambio de tema.

Lo romántico es la primera fase de (una no peyorativa) locura.

El mundo es una fuerza no una presencia.

La vida vivida en base a opiniones está más cerca de la vida que una vida vivida sin opiniones.

La poesía es un faisán desapareciendo en la maleza.

El poeta es un dios, o, el poeta joven es un dios. El poeta viejo es un vagabundo.

Ningún hombre es un héroe para cualquiera que lo conozca.

A la larga un mundo imaginario no tiene ningún interés.

Estar al final de la realidad no es estar al principio de la imaginación, es estar al final de las dos.

Uno no puede perder el tiempo intentando ser moderno cuando hay tantas cosas más importantes que ser.

Cuando más intensamente uno siente algo que a uno le gusta más uno quiere que eso sea lo que es.

El mundo del poeta depende del mundo que haya contemplado.

Es más fácil copiar que pensar, de ahí la moda. Una comunidad de originales no es una comunidad.

La poesía es una respuesta a la necesidad cotidiana de ordenar el mundo.

La falta esencial del surrealismo es que inventa y no descubre. Hacer que una almeja toque el acordeón es inventar no descubrir. La observación del inconsciente, hasta donde se lo puede observar, debería revelar cosas de las que previamente no teníamos conciencia, no las cosas familiares de las que éramos conscientes sumadas a la imaginación.

Hacer sutil la experiencia es capturar la complejidad del mundo, percibir lo intrincado de la apariencia.

La originalidad es un escape de la repetición.

Nuestra ignorancia es nuestro principal recurso.

A la larga la verdad no tiene ninguna importancia.