POESIA

Poemas de Verónica Viola Fisher

 

Selección de Florencia Abadi

 

Presentamos una selección de poemas de Verónica Viola Fisher (Buenos Aires, 1974). A lo largo de su producción, se sostiene la voz dolorida y valiente de su primer libro, aunque el tono y la ironía toman nuevas formas. Ha publicado Hacer Sapito (Editorial Nusud, Buenos Aires, 1995; reedición en 2005 por Gog y Magog), A boca de jarro (Edición A Secas, Buenos Aires, 2003), Arveja Negra (Vox, Bahía Blanca, 2005), Notas para un agitador (La calabaza del diablo, Santiago de Chile, 2008). Forma parte de varias antologías, entre ellas, Monstruos. Antología de la joven poesía argentina (Fondo de Cultura Económica, 2001, a cargo de Arturo Carrera), y Poetas argentinas 1961-1980, Ediciones del Dock, 2008, a cargo de Andi Nachón). 

 

De A boca de jarro

 

Dialéctica

 

No hay voluntad de persistir sobre este asunto 

No quiero hablar 

sobre posibles razones respecto 

de mi comportamiento: te acaricié 

como si estuviera repasando con el dorso de una mano 

las miguitas de la mesa 

hasta la palma de la mano contraria y no tengo 

más que amor para darte.

 

 

Brindis

 

Hagamos derroche 

en esta dimensión 

águila o buey sobre la boca 

me arrastran por el cielo 

de modo brutal 

si digo que soy feliz 

¿sonará el tambor, 

del arma que oculto tras la sien?

 

De Notas para un agitador

 

Convicción a dos voces

 

 1

 

No sabe

(si bajarse los pantalones

es una buena estrategia)

no pregunta no responde no reflexiona

habla habla cada articulación

es una clavija los dos omóplatos dos

platillos su mirada un silencio

de pupila abierta un agujero

negro (como el secreto del que

no sabe)

 

entonces ¿cuál es

la mejor estrategia? (se agacha y) 

si no siente nada

(está perdido)

está perdido

 

2

 

Cuando era pequeño se le cayó un piano

en la nuca, desde ese día sus vértebras

suenan cada vez que baila

sobre la silla eléctrica: no muestra arrepentimiento

con palabras, no entona

baladas de protesta

 

Se dedicó a grabar sonatas

de guerra, percusión ósea contra

tiritar de dientes. La electricidad es buena 

compañera dice ahora

encerrado a perpetua

 

De la música del cuerpo proviene

una verdad indisoluble pero si hubiera

caído una hoja

filosa sobre su nuca, ¿qué palabras

escribiría nunca?

 

un niño pregunta a otro

cuando el mar se agita, habla?

shh... le contesta su amiguito

al igual que las olas

y callan.

 

De Hacer sapito

 

 1

 

Mi casa es una

entera casa miento

esta rota y negra

como los ojos de

Dios la hizo

partida en cuatro

ojos dos hijos

veían.

 

2

 

Hija sos la luz

de mis ojos

sos mi mejor

pupila

asi que ojito

con intentar escape

y ver

porque en cualquier momento

yo puedo

cerrarte los ojos

dormirme

y pupila y oscura

en la pieza honda

hija de mi cerebro

te quedás.

 

3

 

Cuando era pequeña mi abuela

la Negra me dijo:

a las visitas les escondo

tus fotos porque

me da vergüenza

la nieta gorda y

fea que tengo

Yo me sentí como un elefante

frente a una rata

y le entregué la canastita con comida

que hubiese envenenado

Cuando miro fotos de mi infancia

comprendo

todas las mías tienen luz

pero Negrita

sin flash salieron

tus fotos de lobo.

 

De Arveja Negra

 

Tengo un problema:

arranqué los ojos de mi muñeca

y ya no ve. Desde el noveno piso

lancé con ímpetu al patio interno

de mi vecina un ojito, el izquierdo.

En una alcantarilla, único

ojo abierto que permite

entrar en la imagen hecha cuerpo;

es de saliva poderosa

seduce agresiva cualquier intento

de entrega externa, la convierte

en interna destrucción. Allí

abandoné el otro ojo que rodó

como una arveja negra.

Mi muñeca: muñón del alma mía

no está ciega, es simple

no tiene en la cara ojos

y su cabeza recuerda

pequeño el patio que se agiganta

a gran velocidad, un agujero.

Yo le muestro

determinada cantidad de dedos, ¿cuántos

hay? le saco la lengua, me burlo

lloro en silencio y no lo nota, la amenazo

y nunca tiembla: Ojos que no ven

corazón que no siente. Necesito

dos ojos, o un corazón

autosuficiente. Mi lágrima no sabe

parir otros, mi problema es

operar en el hueco

de la mirada. No, 

caer en él.